Convertirse en madre es una experiencia única en la vida de una mujer, es como tener una extensión de sí misma, es la esperanza de dar vida a esa personita que llevamos dentro, es una responsabilidad y el milagro más lindo de la vida.

Queremos preparar a nuestros hijos para la vida, llenarlos de cualidades importantes como es la honestidad, la autonomía, el respeto por él y por los demás, hacerlo una persona de bien y llenarlos de afecto.

Tras ser madre, todo cambia; nos sentimos y actuamos diferente, somos más responsables, maduramos y somos capaces de renunciar a cosas que antes pensábamos que eran importantes, por todo esto decimos que existen las madres perfectas, aquellas que aun cansadas siempre dan lo mejor de sí para ver una sonrisa en el rostro de nuestros hijos, las mismas que dan todo por verlos felices.

Todo cambia al convertirnos en mamás, como por ejemplo:

  • Vida Social:

    La vida social cambia, las salidas en la noche, las fiestas se hacen menos frecuentes, prefieres pasar más tiempo con tu hijo, verlo dormir, leerle un cuento y compartir más con mamás que con otras personas.

  • Entendemos a Nuestros Padres:

    Valoramos lo que hicieron nuestros padres por nosotros, valoramos su esfuerzo y queremos ser cómo ellos con nuestros hijos, aplicar las enseñanzas y todo lo que nosotros aprendimos.

  • El Nuevo Amor:

    Descubrimos el verdadero y único amor, cada día crece más y nuestra prioridad son nuestros hijos. Verlos bien nos hace plenas y compartir con ellos nos da una felicidad enorme.

    Por todo esto es que existen las madres perfectas, las que lo dan todo por sus hijos, las que no escatiman en gastos, las que aun agotadas están ahí para ellos, las que cuando se enferman están ahí para cuidarlos, las que siempre luchan para verlos crecer sin carencias, las que nunca lo abandonaran y las que siempre darán las prioridad a sus hijos.

    Elaborado por: Diana Betancur – We Are Moms

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